Como mantener tus plantas con vida

Mantén con vida tus plantas

Sabemos que muchas veces decides decantarte por plantas artificiales porque las naturales no suelen durarte mucho. Pero seamos realistas, a pesar de que hay plantas artificiales increíblemente conseguidas no llegarán a ser ni a transmitir lo mismo que una natural. No es lo mismo acompañar tu entorno con algo que irradia vida que con algo sintético.

El principal problema es que no se suele elegir la mejor opción en relación a la zona en la que vivimos. Decantarnos por una especie acorde con el hábitat donde queremos cuidarla es muy importante. Aunque existen plantas que conllevan mayor responsabilidad que otras, realmente no existen plantas fáciles o difíciles de cuidar, sino plantas que necesitan adaptarse, y para ello necesitan unas características concretas. El nivel de humedad, la temperatura, la ventilación y la luz, son algunos de los criterios a los que debes de prestarle atención a la hora de elegir una planta. Aunque muchos de estos problemas climatológicos los olvidarás con tu mesa de cultivo.

Elegir el lugar, la planta y el cuidado adecuado

Por lo tanto, si vives en una casa probablemente haya un temperatura más constante y menos corrientes de aire, así como cambios menos bruscos de luz. Las zonas templadas y tranquilas son las preferidas de las plantas, así estarán mas a gusto y resistirán más.

Si tu vivienda se encuentra en una ciudad debes de buscar plantas específicas para interior, como la cinta, el ficus elástica o la planta de serpiente.

En lo referente al riego debes de tener una cosa muy presente, la capa superior no es la mejor aliada a la hora de aportarte información sobre la cantidad de agua que tiene o necesita tu planta. Lo ideal es que toques la tierra un poco más al fondo para comprobar si está húmeda o seca.

Las plantas por regla general tienen sus propias señales para decirnos que algo no va bien. Por ejemplo, si necesitan más riego las hojas suelen amarillearse, arrugarse o incluso caerse, los tallos se arrugan y se curvan, además florecen menos. Si por el contrario tienen exceso de agua las raíces se pudren. En el caso de los cactus se ponen blancos, la tierra parece como si tuviera algas y la planta parece marchita, las hojas jóvenes se vuelven más oscuras de lo normal. Si notas estos síntomas sácala de la maceta y envuélvela en algo absorbente, vuelve a colocarla y deja que pasen unos días antes de volver a regarla.

La cuestión no es que se te den mejor o peor las plantas, probablemente es que no estés tomando la decisión adecuada a la hora de elegirla.

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